Nuestra

BODEGA

“El Malbec es increíblemente versátil. Con él, se pueden elaborar tanto vinos fáciles, amigables y expresivos, hasta aquellos de mayor complejidad y estructura. Es fascinante.”

Héctor Scarsi

Ingeniero Agrónomo y Enólogo de Finca Reiquehue.

Nos especializamos en malbec

Somos una bodega boutique con capacidad de sólo 60.000 litros. Contamos con la tecnología necesaria que permite orientar todo el esfuerzo en lograr artesanalmente nuestro mejor Malbec.

Contamos con piletas de cemento y tanques de acero inoxidable de no más de 10.000 litros que nos permiten vinificar la uva que proviene de las distintas parcelas por separado, manteniendo sus cualidades intactas.

Para la elaboración de vinos premium utilizamos barricas de 225 litros de roble francés y americano. El tiempo de crianza es una decisión que se toma a medida que el tiempo avanza y se observa sensorialmente la evolución del vino. Durante este proceso, se identifica cada barrica por sus cualidades, apartando aquellas que destacan, abriendo las posibilidades para una elaboración limitada y exclusiva.

La identificación del potencial de cada vino y la realización de los cortes, forma parte del arte de la vinificación en manos de Héctor.

DE LA VIÑA

A LA BODEGA

Así nacen

Nuestros vinos

La cosecha se realiza de forma manual en canastos de 12 kg de uva cada uno para evitar daños por aplastamiento. Éstos son trasladados inmediatamente a la bodega conservando la calidad del producto cosechado. La uva está lista para comenzar el proceso de selección minutos después de separada de la planta.

Ya en la bodega, sobre una cinta de selección, se eliminan las hojas, ramas, impurezas, etc, quedando únicamente los racimos sanos y limpios.

La uva es inoculada con levaduras seleccionadas y llevada a piletas de fermentación, donde comienza la fermentación alcohólica, un proceso biológico en el que las levaduras transforman los azúcares de la uva en alcohol.
Durante este proceso se realizan remontajes diarios —más frecuentes al inicio y menos hacia el final— que consisten en bombear el mosto desde el fondo del tanque para mojar el sombrero de hollejos formado por el CO₂. Estas prácticas permiten extraer compuestos clave como antocianos y taninos, regular la temperatura y mantener el sombrero húmedo.
A este conjunto de operaciones se lo denomina maceración fermentativa.

La uva es inoculada con levaduras seleccionadas y llevada a piletas de fermentación, donde comienza la fermentación alcohólica, un proceso biológico en el que las levaduras transforman los azúcares de la uva en alcohol.
Durante este proceso se realizan remontajes diarios —más frecuentes al inicio y menos hacia el final— que consisten en bombear el mosto desde el fondo del tanque para mojar el sombrero de hollejos formado por el CO₂. Estas prácticas permiten extraer compuestos clave como antocianos y taninos, regular la temperatura y mantener el sombrero húmedo.
A este conjunto de operaciones se lo denomina maceración fermentativa.

Se separa el vino de los sólidos obteniendo lo que se conoce como “vino gota”, siendo aquel que resulta de la extracción por gravedad, es decir del no prensado.

El vino es almacenado en las piletas de cemento y tanques de acero inoxidable durante el invierno. Cuando las temperaturas diurnas comienzan a ascender a inicios de la primavera, ocurre la fermentación maloláctica de manera natural y automática. Esta fermentación consiste en la producción de ácido láctico a partir de ácido málico. Este proceso es buscado ya que aporta al vino mayor suavidad en nariz y en boca.

Una vez finalizada la fermentación maloláctica, comienza el proceso de crianza de cada uno de los vinos que completan nuestro abanico de productos.